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Tyranny of Heaven

Andrés Tapia García Gayou
Universidad Iberoamericana CDMX
Arquitectura - 2025

Como ejercicio propio de diseño, Andrés, siguiendo su instinto, pone en práctica el acto lúdico en su tiraje lírico Tyranny of Heaven. Para él, desarrollar habilidades fuera de nuestra propia disciplina las convierte en herramientas en sí mismas a la hora de pensar, diseñar, trazar y presentar un proyecto.

El lema “observa y absorbe” sirve como recordatorio de mirar con curiosidad. Me atrevo a decir que se puede constar cuando un arquitectx observa y absorbe todo con lo que se tropieza. Mejor estar preparados. En este sentido, el juego se convierte en la herramienta fundamental para efectivamente entender lo que observamos a nuestro alrededor y deseamos imitar. El primer acercamiento a algo nuevo es pretender, pretender que ya somos maestros de aquello que nos llama, para atrevernos a intentarlo. Debemos de jugar para hacer.

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En esta ocasión el juego es doble, pretender ser escritor y diseñador gráfico. La primera parte se basa en “Archaïscher Torso Apollos”, un poema que Rainer Maria Rilke (1875-1926) escribió después de su encuentro con esta estatua masculina fragmentada.


Así, el soneto dedicado al kouros de mármol da pie a un juego de métrica para construir algo nuevo. Específicamente de diez sílabas en diez sílabas. El resultado es un poema de ocho versos blancos en pentámetro yámbico. Es decir: un poema de ocho líneas sin rima donde cada una consta de 5 pares de sílabas, una no acentuada seguido de una acentuada.


La segunda parte, jugarle al diseñador gráfico, tuvo sus propias implicaciones: Aprender a usar otro juego de herramientas y adentrarse en nuevos espacios como las imprentas. Además, conlleva un nuevo modo de organizar información. En este caso información se traduce a tinta, materia familiar.

Uno de los dones de coleccionar disciplinas, como referencias o idiomas, es que uno eventualmente se encuentra parado sobre un
generoso traslape. De aquí que el paso de los ritmos de la arquitectura a la trama tipográfica se sintiera más como un movimiento lateral.


El plantearse este tipo de exploraciones y ejercicios de diseño como un juego resulta liberador: retener cierta inocencia nos
permite avanzar sin tener un panorama totalmente claro. El aprender depende, precisamente, de nuestra capacidad para adentrarnos en aquello que nos llama sin temor al no saber.

El juego, entonces, se convierte en la herramienta fundamental para construirnos. Nos fuerza a confrontar todo aquello que se mueve dentro de nosotros con el desprendimiento necesario para no lastimarnos en el proceso. Conjuga nuestras formas, herramientas, lenguas, teorías y colores en un solo breve acto de arrebato total.


Debemos de jugar para ser.

Texto enviado por los postulantes.

Publicado el 12 de enero de 2026 por Archivo de Imaginación ©.

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