My San Rafa
Víctor Manuel Jaime Tapia
UNAM FES Aragón
Arquitectura - Verano 2025
Este proyecto toma la forma de un libro para colorear que entiende el juego como una manera de mirar, recordar y proyectar la ciudad. Situado en la Colonia San Rafael, el libro surge desde el eje “nuestro pasado fue futuro”, asumiendo que aquello que hoy desaparece fue, en otro tiempo, una promesa, y que jugar es una forma legítima de volver a habitar esas promesas. Colorear se propone aquí como un acto lúdico y político. No busca completar una imagen perfecta, sino activar la memoria a través del gesto libre, incompleto y subjetivo del juego.
Realizado para el la Escuela de Verano 2025 "El asunto urbano" bajo la tutoría de Isaac Torres, el libro invita a las infancias —y posteriormente también a los adultos— a recorrer una colonia que cambia aceleradamente, a detenerse en escenas cotidianas que están dejando de existir y a preguntarse qué se pierde cuando el paisaje urbano se homogeneiza.
Las ilustraciones representan lo que el proyecto denomina realidades en extinción: los rótulos pintados a mano de un puesto de tacos, donde el color es identidad y lenguaje popular; el señor que lee el periódico mientras pasea a su perro frente al puesto de revistas; las fachadas de edificios antiguos que conviven, en tensión, con nuevas construcciones que desplazan a sus habitantes; los edificios emblemáticos de la colonia y una reinterpretación del Monumento a la Madre como símbolo de cuidado, permanencia y memoria urbana.
Cada escena funciona como un tablero abierto, donde el jugador decide cómo intervenir, qué colores usar y qué historia contar. El libro incorpora un manifiesto como espacio de expresión emocional, donde el juego deja de ser solo recreación y se convierte en herramienta crítica. Aquí, jugar es cuestionar la gentrificación, la pérdida de identidad barrial y el olvido de las historias que sostienen el tejido social. El juego no evade la realidad: la atraviesa.
Originalmente pensado para infancias, el proyecto incluía estampas que permitían vincular personajes de caricaturas y memes con el entorno cotidiano, mezclando lo ficticio con lo real. Esta estrategia lúdica abrió una grieta generacional: los adultos reconocieron en el juego una vía para hablar de temas complejos sin solemnidad, demostrando que jugar también es una forma de pensar.
El libro se imprime en papel semilla, cerrando el ciclo del juego como acto y como herramienta. Al terminar su vida útil, puede sembrarse y transformarse en planta. Así, el objeto lúdico deja de ser archivo muerto y se convierte en futuro vivo. El juego no termina: germina.
Texto enviado por los postulantes.
Publicado el 12 de enero de 2026 por Archivo de Imaginación ©.

























