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Deconstrucción de la Naranja

Ari Demián Villalva Acevedo
Universidad Iberoamericana CDMX
Arquitectura - Primavera 2023

El proyecto consiste en un ejercicio realizado en el taller vertical de Pablo Kobayashi y Lucía Aumann, que comenzó como una exploración orientada a investigar las distintas formas en las que un objeto esférico puede ser descompuesto y cómo ese despiece se transforma al ser trasladado a un material con propiedades físicas distintas. El interés principal estaba en entender cómo la geometría original se ve afectada por el cambio de material y por las decisiones formales tomadas durante el proceso de segmentación.

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La primera aproximación fue muy simple; se eligió un objeto esférico, una naranja, y se dividió en gajos iguales, variando únicamente el número de segmentos. Este despiece se trasladó a un nuevo material: plastiprotector de Comex. Al observar los resultados, se hizo evidente que la geometría resultante se alejaba de la curvatura original. Las piezas tendían a volverse más ortogonales y alargadas. En particular, la naranja con mayor número de gajos generó una forma extendida, casi ovalada, perdiendo en gran medida su condición esférica.

Después de este primer ejercicio, se decidió cambiar la estrategia y realizar un despiece aleatorio. Se abandonaron las líneas rectas y la repetición de segmentos similares, buscando observar cómo este tipo de fragmentación afectaba el resultado final.

 

En esta segunda exploración, se notó que al variar las dimensiones y direcciones de los segmentos, la pieza resultante conservaba mayor continuidad y se acercaba más a una geometría curva, similar a la de la naranja original. La ruptura de la ortogonalidad permitió recuperar, en parte, la lógica esférica del objeto de partida.

Con base en estos resultados, se realizaron más despieces siguiendo la misma metodología, pero variando la cantidad de segmentos o “brazos”, así como su tamaño y curvatura. De estos ejercicios, se seleccionó el despiece que mejor conservaba la geometría inicial y se trabajó a una escala mayor. Además, se introdujo un nuevo material: una tela con una de sus caras plastificada.

 

Al trasladar el despiece continuo de la cáscara de naranja a este material, que tiene mayor rigidez, surgieron tensiones en ciertas zonas, generando protuberancias no deseadas. Para resolver esto, el despiece se separó en piezas individuales, especialmente en las áreas con mayor resistencia, y se marcaron los puntos de unión, permitiendo mayor control. Esta decisión facilitó el proceso de costura y nos permitió una mayor fidelidad a la geometría esférica de origen.

El jugar con la cáscara de una naranja permitió llegar a un mayor entendimiento geométrico de lo que constituye una esfera, dándome la oportunidad de probar diferentes métodos, y llevándome por una ruta que no imaginé al inicio de la exploración, y generando una metodología con la que podré proyectar diferentes ideas y conceptos.

Texto enviado por los postulantes.

Publicado el 12 de enero de 2026 por Archivo de Imaginación ©.

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