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Bodhiria: Laberinto de un Lugar Onírico  

Luis Francisco Franco Sánchez
Universidad La Salle México  
Arquitectura - Otoño 2025

Bodhiria: Laberinto de un Lugar Onírico es una metodología que surge desde la necesidad de devolver al proceso arquitectónico una dimensión que con frecuencia se olvida: el juego. Se trata de un estado permanente de exploración, incertidumbre, apertura y libertad creativa. En Bodhiria, el juego es el origen y el método; es aquello que permite proyectar sin una finalidad de uso inmediato y que va meramente dirigido a la experiencia, antes que a la función. Este proyecto fue elaborado como parte del Taller de Proyecto Terminal I, bajo la tutoría de Erik Carranza. 

Tal como sucede en el juego, Bodhiria no tiene un objetivo final a alcanzar, sino una invitación a entrar en un territorio entre la vigilia y el sueño, donde las reglas aparecen mientras se camina. De este modo, la metodología inicia desde un gesto aparentemente ajeno a la arquitectura: la elección de un álbum musical. La música se convierte en detonador y territorio, como una primera regla del juego. A partir de ella se construye un mapa de conceptos que recoge atmósferas, emociones e intenciones que atraviesan el álbum, trazando una cartografía que orienta el proceso sin fijarlo. Estas ideas iniciales se expanden y fundamentan mediante la selección de autores y obras cuyas visiones dialogan con la narrativa sonora y amplían su universo imaginario.

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De este cruce, surge un catálogo de formas, personajes, paisajes: fragmentos extraídos de distintos autores que, al unirlos, conforman un mismo imaginario. Este archivo no busca ser cerrado ni definitivo, sino un repositorio cambiante que alimenta el diseño desde la asociación libre y la superposición de referencias. El laberinto no se plantea como un problema a resolver, sino como una experiencia a habitar. Cada canción del álbum se traduce en un espacio propio, construido a partir de un concepto arquitectónico, la interpretación de la letra y un conjunto de referencia que guían la materialización.

Jugar en Bodhiria es permitir que el espacio no se explique del todo. Es aceptar que la arquitectura puede ser ambigua, contradictoria y cambiante. El proyecto avanza como una partida abierta, donde las reglas existen para ser inventadas, ajustadas o incluso rotas. En este caso, proyectar es jugar, es aceptar el riesgo, la incertidumbre y la posibilidad del error como parte esencial de este camino.

Bodhiria no busca imponer un significado único. El juego, lejos de ser evasión, se convierte en una vía para pensar, proyectar y transformar la arquitectura desde el arte, la imaginación y la posibilidad de creación.

Texto enviado por los postulantes.

Publicado el 12 de enero de 2026 por Archivo de Imaginación ©.

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